Cómo es de real es usar un imán de nevera para generar electricidad?

Usar elementos corrientes para generar cosas no tan corrientes siempre nos llama la atención, en especial cuando eso que queremos generar a través de ellos es la manifestación de uno de los fenómenos más usados por la ciencia misma.

La electricidad por supuesto se manifiesta naturalmente en nuestras vidas con mucho más que relámpagos en noches de tormentas y de hecho es un elemento que trasciende las fronteras de la tierra y que habita en todo el universo que se conoce.

Y así como habita también es generada de múltiples formas a lo largo de toda la expansión universal, y ¿Cómo no? Es fácil llegar a generarla a partir de elementos que podemos considerar tan comunes como por ejemplo lo sería un suéter de lana y un globo de látex con solo frotar ambas superficies.

No obstante si lo que buscamos no es solo pararse los pelos sino encender un pequeño bombillo, la idea debe cobrar otra forma necesariamente.

¿Cómo funciona?

Pues bien un generador de corriente tanto los grandes como en este caso uno pequeño utilizan la idea de una turbina para producir electricidad y todo a través de los imanes y el cobre como elemento conductor de la mano con un metal que puede ser hierro o aluminio.

La idea es avivar los electrones y los protones a través de la fricción así como cuando el fuego se produce con dos varitas. Básicamente el hierro y el cobre usan el magnetismo del imán girando a cierta velocidad para producir electricidad que se termina conduciendo por cables al exterior de la dinamo.

Es así como dos imanes de nevera colocados en un cilindro adecuado de la mano con un perno de hierro y alambre de cobre convenientemente enrollado pueden llegar a formar una pequeña turbina capaz de encender una bombilla pequeña.